Un coche para el plan
El lío:«El sitio perfecto está lejos, y da miedo que el coche se coma el presupuesto.»

El pueblo sin tren
El destino que más les encajaba era un pueblo pequeño entre montañas. Precioso, barato… y sin estación. A esos sitios no llega el tren — llega quien tiene ruedas. Y ahí es donde muchos planes bonitos se caen.

Tres coches, un presupuesto
Weekéalo se lo dijo antes de ilusionarse: «para este plan hace falta coche, y cuesta más o menos esto». Compararon opciones — el pequeño apañado, el grande familiar, el descapotable de las películas — y el precio del coche entró en las cuentas del viaje, no como sorpresa aparte.

Ruedas para la aventura
Eligieron el pequeño, que para tres días y dos maletas sobra. Y el pueblo sin tren dejó de ser un problema: era, exactamente, el destino perfecto al que ahora sí se podía llegar.
Si hace falta coche, el plan lo dice antes. Nunca la sorpresa después.
Quiero vivir la mía





















