Los 150 euros
El lío:«Tenemos muy poco dinero. ¿De verdad da para irse de viaje?»

Contado dos veces
Aquel mes las cuentas salieron justas, y lo que quedaba para el finde eran 150 euros entre los dos. Lo contaron dos veces por si acaso. La tentación era quedarse en casa — pero en Weekéalo el presupuesto no se juzga: se escribe el que hay, y con ese se busca.

La primera carta al no
El mazo ayudó a estirar el dinero: la carta de compras fue derecha al montón del no — este viaje no era de tiendas. Y cada no le dejaba más sitio en el plan a lo que sí importaba: caminar, mirar, probar algo rico sin que doliera.

Lo mejor era gratis
Y aquí la sorpresa de los viajes baratos: lo mejor del finde no costó nada. El mirador del atardecer, el paseo por el casco viejo, el baño en el río. El plan puso cada euro donde más lucía — una buena comida el sábado — y el resto lo puso el destino.

Ricos en findes
Volvieron el domingo con tres euros de sobra y la sensación de haber viajado el doble de lo pagado. No hace falta esperar a tener «un dinero» para irse: hace falta un plan que respete el dinero que ya tienes.
Un viaje no se mide por lo que cuesta, sino por lo que te llevas.
Quiero vivir la mía





















