Aventuras
Aventura 20

Los 150 euros

El lío:«Tenemos muy poco dinero. ¿De verdad da para irse de viaje?»

Teo y Vera cuentan billetes y monedas encima de la maleta de Weekéalo
Parte 1

Contado dos veces

Aquel mes las cuentas salieron justas, y lo que quedaba para el finde eran 150 euros entre los dos. Lo contaron dos veces por si acaso. La tentación era quedarse en casa — pero en Weekéalo el presupuesto no se juzga: se escribe el que hay, y con ese se busca.

La carta de compras del mazo de Weekéalo, con escaparates y bolsas
Parte 2

La primera carta al no

El mazo ayudó a estirar el dinero: la carta de compras fue derecha al montón del no — este viaje no era de tiendas. Y cada no le dejaba más sitio en el plan a lo que sí importaba: caminar, mirar, probar algo rico sin que doliera.

La carta de miradores del mazo de Weekéalo, con un valle al atardecer
Parte 3

Lo mejor era gratis

Y aquí la sorpresa de los viajes baratos: lo mejor del finde no costó nada. El mirador del atardecer, el paseo por el casco viejo, el baño en el río. El plan puso cada euro donde más lucía — una buena comida el sábado — y el resto lo puso el destino.

Teo y Vera caminan contentos con su maleta de Weekéalo
Parte 4

Ricos en findes

Volvieron el domingo con tres euros de sobra y la sensación de haber viajado el doble de lo pagado. No hace falta esperar a tener «un dinero» para irse: hace falta un plan que respete el dinero que ya tienes.

Y colorín colorado

Un viaje no se mide por lo que cuesta, sino por lo que te llevas.

Quiero vivir la mía

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