Aventuras
Aventura 12

El plan de última hora

El lío:«Es jueves, no hay nada organizado y el finde ya está aquí. ¿Llegamos?»

Teo empuja la tapa de la maleta de Weekéalo mientras Vera pelea con la cremallera
Parte 1

Jueves, nueve de la noche

«¿Y si nos vamos este finde?» La frase salió un jueves a las nueve, con la cena a medias. Otros años esa frase moría ahí mismo, aplastada por el «uf, ya es tardísimo para organizar nada». Este año no.

Teo mira el mapa delante del cartel de flechas, sin agobio esta vez
Parte 2

Tarde para pensar, no para irse

Contaron lo que podían gastar, dijeron los días y jugaron el mazo en el sofá. Esa misma noche tenían tres destinos que cabían en el dinero, y el elegido salió con el itinerario entero: qué ver, dónde comer, cómo moverse. Lo difícil ya estaba hecho — y no lo hicieron ellos.

La carta de espectáculos del mazo de Weekéalo, con un escenario encendido
Parte 3

La función del sábado

Y la sorpresa de las escapadas improvisadas: el sábado había función en el teatro del pueblo, y estaba en el plan. Improvisar no siempre es perderse cosas — a veces es que te las encuentren.

La autocaravana de Weekéalo cargada y lista para salir
Parte 4

Viernes, seis de la tarde

El viernes al salir del trabajo ya estaban en carretera, con la maleta cerrada a presión y cara de fugitivos felices. Nadie hubiera dicho que aquel viaje tenía menos de un día de vida. Los planes buenos no siempre necesitan un mes — necesitan un empujón.

Y colorín colorado

Nunca es tarde para irse. Solo es tarde para pensárselo mucho.

Quiero vivir la mía

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