Kéa se viene
El lío:«Quiero viajar con mi perro sin llevarme sustos al llegar.»

La mirada de Kéa
En casa de Teo y Vera hay una norma que no está escrita en ningún sitio: cuando salen las maletas, Kéa trae su disco volador y se sienta encima. Traducción: o vamos todos, o no va nadie.

Lo que le pasó a Sol
En el parque, Kéa conoce a Sol, un golden que una vez se fue de viaje con su familia… y al llegar, el hotel no admitía perros. Nadie lo había mirado antes. Ese susto es exactamente el que esta historia quiere evitar.

Una pregunta que lo cambia todo
Por eso Weekéalo lo pregunta al principio, cuando dices quiénes vais: «¿viene tu perro?». Si la respuesta es sí, el plan entero se monta contando con él, no como un añadido de última hora.

Con maleta propia
Desde entonces, cuando la familia de Trufa planea una escapada, ella también «hace la maleta»: paseos donde puede correr, terrazas donde es bienvenida y trayectos pensados para que nadie se quede esperando en el coche.

El copiloto perfecto
Y Nube, el husky, lo resume mejor que nadie: estudia el mapa muy serio antes de salir, como si fuera él quien conduce. No hace falta tanto — el plan ya viene revisado. Pero que no se diga que la expedición sale sin copiloto.
Si el perro viene, el plan cuenta con él desde la primera pregunta.
Quiero vivir la mía





















