¿Y cómo llegamos?
El lío:«Avión, tren, autobús o coche: cada viaje empieza con el mismo debate.»

Cuatro caminos y dos signos de interrogación
Todos los viajes de Teo y Vera empezaban con el mismo debate en el sofá: él decía avión «por ir rápido», ella decía tren «por ir a gusto», y al autobús y al coche nadie los defendía pero ahí seguían, esperando su turno. El debate podía durar más que el propio viaje.

Primero el plan, luego las ruedas
Weekéalo les dio la vuelta al orden. Primero pregunta si ya tienes cómo llegar — porque si los billetes están comprados, el plan se monta contando con ellos, no en su contra. Y si no los tienes, primero salen el destino y el presupuesto… y entonces se ve clarísimo qué manera de llegar encaja.

Esta vez ganaron las ruedas
Para aquel pueblo entre montañas la respuesta era evidente: coche. Otra vez será el tren de Vera, y el avión de Teo espera su destino con playa. Lo importante es que la discusión duró dos minutos — y el viaje, tres días.
El debate no es avión o tren. Es qué encaja con tu plan — y eso se ve al final, no al principio.
Quiero vivir la mía





















