El finde de recargar pilas
El lío:«Estamos agotados. Queremos desconectar de verdad, sin pasarnos el viaje organizando.»

El mes horrible
Hay meses que se acaban y parece que te han pasado por encima. Teo y Vera llegaron a aquel viernes tan cansados que hasta elegir película era demasiado esfuerzo. Un viaje sonaba bien — organizarlo, imposible.

La carta del agua caliente
En el mazo apareció la carta de las termas y no hubo debate: sí con las dos manos. A casi todo lo demás dijeron que no — y decir que no también organiza el viaje, porque lo que descartas desaparece del plan. Quedó un finde de agua caliente y poco más.

Lo poco, bueno
El plan cupo en una servilleta: termas por la mañana, una comida sin reloj y una merienda de las de tenedor. Los huecos en blanco no eran un error — eran el regalo. Nadie les hizo madrugar, nadie les apuntó a una visita guiada.

Volver siendo personas
El domingo por la noche volvieron distintos: hablando de tonterías, riéndose por nada. El truco no fue hacer muchas cosas — fue no tener que pensar ninguna. Para eso estaba el plan: para sostenerles el finde mientras ellos descansaban.






















