Doce agendas y un autobús
El lío:«Somos un montón: cuadrar fechas y gustos de doce personas parece imposible.»

Tres años aplazándolo
Eran doce amigos de toda la vida y una promesa que nunca se cumplía: «este año sí que nos juntamos». Pero doce personas son doce trabajos, doce agendas y doce ideas distintas de viaje. Tres años seguidos ganó el «mejor lo dejamos para el que viene».

Primero, la fecha
El cuarto año cambiaron el orden: primero la fecha, después todo lo demás. Buscaron el finde del mes en que más cuadraban y lo rodearon en rojo. Weekéalo cuenta con grupos grandes — hasta doce entran en el mismo plan, con su presupuesto por persona.

Propuestas, no doscientos mensajes
¿Y los gustos? Cada uno propuso lo suyo dentro del plan y se votó. Lo mejor: aunque cambien cinco cosas en un día, el aviso que te llega es uno solo — no doscientos mensajes a las once de la noche. El grupo del móvil, por primera vez, estuvo tranquilo.

La noche de los doce
La propuesta más votada fue un espectáculo el sábado por la noche — doce entradas, doce sillas juntas, y la foto que llevaban tres años debiéndose. De vuelta, en el autobús, ya estaban votando el destino del año que viene.
Un grupo grande no necesita un jefe. Necesita una manera de decidir.
Quiero vivir la mía




















