De los abuelos a los nietos
El lío:«Tres generaciones en un viaje: lo que a unos les sobra, a otros les falta.»

Todos, y va en serio
Una vez al año, la familia entera se va junta: los abuelos, los hijos, los nietos. Es la mejor tradición de la casa y también la más difícil de organizar — porque lo que a la abuela le sobra, al nieto le falta, y al revés.

Las cartas ponen paz
El mazo de cartas lo jugaron entre todos, y ahí se arregló media discusión: fuera el senderismo (el abuelo fue clarísimo con esa carta), dentro el casco antiguo, los miradores y el comer bien. Los noes del abuelo cuentan igual que los síes del nieto.

El ritmo lo marca el pequeño
Weekéalo preguntó cuántos iban y la edad de los peques — solo el tramo, nada más. Y el día salió con el ritmo de verdad de una familia: paseo por la mañana, comida tranquila, siesta sagrada y la tarde sin prisas. Nadie corriendo detrás de nadie.

La foto de todos los años
El último día se hicieron la foto de siempre, todos delante del parabrisas. La abuela dijo que había sido el viaje con menos discusiones que recordaba. El abuelo dijo que eso era porque le habían hecho caso con lo del senderismo. Los dos tenían razón.
Un viaje de tres generaciones se organiza escuchando a las tres.
Quiero vivir la mía





















