El destino sorpresa
El lío:«Quiero regalar una escapada — o que me sorprendan — sin saber yo tampoco a dónde.»

Vera trama algo
Se acercaba el cumpleaños de Teo y Vera quería regalarle un viaje. El problema de regalar viajes es que hay que elegir destino, y elegir destino para otro impone mucho. Así que Vera hizo trampa: decidió no elegirlo ella.

«Sorpréndeme»
En Weekéalo existe un botón para eso: dices cuánto tienes, cuántos días y qué os gusta — y le pides que te sorprenda. Salieron tres destinos que cuadraban. Y como ninguno terminaba de convencerla, pidió otros tres. Gratis, que para eso es la misma pregunta.

El elegido tenía barcas
El segundo de la segunda tanda era un pueblo junto a un río, con paseo en barca incluido. A Teo le pierden las barcas. Vera guardó el secreto una semana entera — solo le dijo qué meter en la maleta y a qué hora salían.

La cara de Teo
No supo el destino hasta el último cartel de la carretera. La cara que puso al leerlo vale más que cualquier envoltorio de regalo. Y lo mejor: el plan entero ya estaba montado, así que la sorpresa duró todo el finde — no solo el primer minuto.






















