Aventuras
Aventura 3

Los peques al mando

El lío:«Viajar con niños de edades distintas sin que nadie se aburra ni nadie reviente.»

Un bebé sonriente en su carrito todoterreno de expedición, con un avión de juguete en la mano
Parte 1

La que manda es Lía

En esta familia el plan lo manda la más pequeña: Lía, que va en carrito y tiene dos horarios sagrados de siesta. Cualquier viaje que no respete eso, acaba mal. Todos los padres del mundo saben de qué hablamos.

Mar, una niña de coletas rizadas, corre feliz abrazada a su tren de madera
Parte 2

Mar quiere trenes

Mar tiene cuatro años y una sola condición: que haya trenes. O castillos. O las dos cosas. Lo que no puede haber son tres museos seguidos, porque a la media hora del primero ya está preguntando cuánto queda.

Leo, un niño con mochila de expedición, hace volar su avión de juguete
Parte 3

Leo, el aviador

Leo, con siete, quiere aventura de verdad: miradores, murallas, cuevas. Tiene cuerda para toda la mañana — pero solo la mañana. Por la tarde el aviador aterriza, y más vale que el plan lo sepa.

Un chico adolescente con mochila naranja camina sonriendo mirando la ruta en su móvil
Parte 4

Los mayores van a su ritmo

Y luego están los mayores: doce y dieciséis. Ella lee mapas como una exploradora; él lo lleva todo en el móvil. Lo suyo son las puestas de sol, los sitios de fotos y que nadie los trate como a los peques.

Una chica con trenza pelirroja estudia un mapa desplegado, con su brújula colgada del cinturón
Parte 5

Una pregunta y ya está

¿Y qué pide Weekéalo para cuadrar todo esto? Casi nada: cuántos sois y la edad de cada peque, solo el tramo — nunca la fecha de nacimiento, porque no nos hace falta. Con eso, el día sale con ritmo: castillo por la mañana, siesta a su hora y puesta de sol para los mayores.

Y colorín colorado

Un buen plan no es hacer más cosas: es que cada uno tenga la suya.

Quiero vivir la mía

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