¿Marcha o calma?
El lío:«En casa hay dos bandos: uno quiere fiesta y el otro quiere terraza y libro. ¿Quién gana?»

El bando de la marcha
Vera lo tenía claro: para eso son los viajes. Música, gente, bailar hasta que cierren y desayunar tarde comentando la noche. Un finde sin una buena noche, decía, es un finde a medias.

El bando de la calma
Teo lo tenía igual de claro, pero al revés: una terraza al sol, un café que no se acaba nunca y un libro a medias. Para ruido, el de casa. Un finde sin una tarde en calma, decía, es un finde a medias.

La carta de la discordia
Cuando salió la carta de la vida nocturna, se miraron como dos pistoleros. Y entonces cayeron en la cuenta: el mazo no obliga a elegir bando. La carta de la marcha entró al sí… y los ratos libres de la tarde, también. Las dos cosas, en el mismo viaje.

Mañanas de él, noches de ella
El plan salió con los dos mundos: tardes lentas de terraza y libro, y el sábado por la noche, música hasta la hora que aguantaran. Nadie ganó la discusión — y por eso ganaron los dos. Los días tienen muchas horas, y un buen plan las usa todas.






















