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La Ribeira Sacra en otoño: vendimia, cañones y cómo moverse por allí

Por Weekéalo · · 7 min

Cuándo ir para pillar la vendimia, qué miradores merecen el desvío y por qué esta es una de las pocas zonas de España donde el coche no es opcional.

La Ribeira Sacra es un sitio raro: viñedos plantados en bancales sobre las paredes de un cañón, con pendientes en las que hay que vendimiar a mano porque no cabe una máquina ni un animal. Lo llaman viticultura heroica y no es una exageración de folleto.

En otoño es cuando tiene sentido ir. La vendimia cae normalmente entre finales de septiembre y mediados de octubre, según cómo venga el año, y es la época en la que la zona está viva: bodegas trabajando, gente en las viñas y los bancales cambiando de verde a amarillo.

Los cañones, que son el motivo real del viaje

El Sil y el Miño han excavado gargantas de cientos de metros, y los miradores están repartidos por los dos lados. Los más conocidos son los del lado de Parada de Sil y los de Sober, pero la gracia está en ir parando: hay decenas de balcones señalizados y casi todos están vacíos entre semana.

También hay catamaranes que recorren el cañón del Sil desde abajo. Es otra perspectiva completamente distinta y merece la pena si es tu primera vez, aunque conviene comprobar horarios y disponibilidad antes de contar con ello: en temporada baja no salen todos los días.

Los miradores que merecen la parada

Hay decenas señalizados y no hace falta verlos todos: tres o cuatro bien elegidos dan una idea mucho mejor que quince a la carrera. Los balcones de Madrid, en Parada de Sil, son los más impresionantes: una pasarela metálica que sale al vacío sobre el cañón y desde la que se ve el río muy abajo.

En el lado de Sober están los que miran directamente a los bancales de viñedo, que es la estampa que sale en todas las fotos de la zona. Y el mirador de Cabezoás, también en Parada de Sil, tiene la ventaja de estar orientado de manera que la luz de la tarde le entra de lleno — si vas a ver solo uno al atardecer, ese.

Un aviso práctico: casi todos tienen un pequeño aparcamiento de tierra y un tramo corto a pie. Nada exigente, pero no vayas en chanclas.

El románico, que está por todas partes

La zona concentra una de las mayores densidades de románico rural de Europa: iglesias y monasterios pequeños, muchos en aldeas de veinte habitantes. No hace falta ser un entendido para disfrutarlos; basta con parar cuando veas el cartel.

Por qué aquí el coche no es opcional

Esta es la parte práctica que más gente pasa por alto. Los pueblos están separados por carreteras de montaña, el transporte público entre ellos es casi inexistente, y los miradores buenos están donde no llega ningún autobús. Se puede llegar en tren a Ourense o a Monforte de Lemos, pero a partir de ahí hace falta vehículo.

Un apunte de conducción: son carreteras estrechas, con curvas cerradas y a veces sin quitamiedos sobre el cañón. No es peligroso, pero se tarda más de lo que dice el navegador y no es sitio para ir con prisa ni de noche.

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Las cinco subzonas, y en qué se diferencian

La Ribeira Sacra no es un sitio, son cinco comarcas repartidas entre Lugo y Ourense, y no todas se parecen. Saberlo antes de ir evita el error clásico: intentar verlo todo en dos días y acabar conduciendo más que mirando.

Cómo organizar dos días

El vino, sin ser un entendido

La denominación de origen Ribeira Sacra es sobre todo tinto de mencía: vinos de fruta, más ligeros de lo que la gente espera de un tinto, y que se beben bien fríos. También hay blancos de godello, que en los últimos años han ganado mucha fama.

Lo interesante de visitar aquí es que casi todo son bodegas pequeñas y familiares. No esperes centros de visitantes con audioguía: lo normal es que te enseñe la bodega la misma persona que vendimia. Eso las hace mucho más interesantes, y también explica por qué hay que avisar antes.

Qué se come aquí

Estás en Galicia interior, así que olvídate del marisco: aquí lo que manda es la carne, el río y la matanza. El plato que hay que probar es la empanada, que en esta zona se hace con masa fina y se rellena de casi cualquier cosa, y las carnes a la brasa. En temporada, los pescados de río —trucha, y en algunos sitios lamprea— aparecen en las cartas.

En octubre coincide además con el final de la temporada de setas y el principio de la castaña, así que muchos menús del día llevan alguna de las dos. Y una cosa práctica: en los pueblos pequeños se come temprano y a las cuatro ya no queda cocina abierta. No es Madrid.

Errores que comete casi todo el mundo

Qué llevar

Dónde dormir, y por qué importa aquí más que en otros sitios

En la Ribeira Sacra la decisión de dónde duermes cambia el viaje entero, porque los desplazamientos son lentos. Dormir en el sitio equivocado puede suponer hora y media de curvas cada mañana.

Monforte de Lemos es la opción práctica: está en el centro de la comarca, tiene la mayor oferta de alojamiento y precios normales, y desde allí se llega a casi todo en menos de cuarenta minutos. Ourense es más ciudad, con más vida de noche, pero te deja algo más lejos del cañón.

Y luego están las casas rurales y los pequeños hoteles metidos entre viñedos, que son lo más bonito y lo más caro, y que en vendimia se llenan con meses de antelación. Si vas a por eso, hay que reservar pronto.

Cuándo NO ir

En pleno agosto: hace calor, no hay color en las viñas y los pueblos están más vacíos de lo que la gente imagina. En pleno invierno tampoco, salvo que te guste la niebla — que es preciosa en los cañones pero te deja sin las vistas que has ido a ver.

Y una advertencia sobre los puentes: en el del Pilar la zona se llena y las carreteras estrechas se convierten en un problema real, con coches cruzándose en tramos donde no caben dos. Si puedes, cualquier otro fin de semana de octubre.

Cómo llegar desde el resto de España

En tren, la estación útil es Ourense, que desde la llegada de la alta velocidad ha quedado a poco más de dos horas de Madrid. Monforte de Lemos también tiene estación y está más metida en la zona, aunque con menos frecuencias.

En coche desde Madrid son unas cinco horas por autovía casi todo el camino. Desde el norte —Asturias, León— se llega antes. Y una opción que mucha gente no considera: volar a Santiago o a Vigo y alquilar allí, que a veces sale mejor de precio que el tren si sois dos o más.

Las visitas a bodega en esta zona casi nunca funcionan sin avisar: son explotaciones pequeñas y en vendimia están trabajando. Llama o escribe unos días antes.
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Preguntas frecuentes

¿Cuándo es exactamente la vendimia?

Varía cada año según cómo venga la uva, pero suele ir de finales de septiembre a mediados de octubre. Si el objetivo es verla, lo mejor es preguntar en una bodega de la zona un par de semanas antes.

¿Se puede ir sin coche?

Se puede llegar en tren a Ourense o Monforte de Lemos, pero moverte por la zona sin coche te va a limitar muchísimo. Es de los pocos destinos donde lo diría sin matices.

¿Dónde conviene dormir?

Monforte de Lemos y Ourense tienen más oferta y precios más contenidos. Los alojamientos rurales dentro de la zona de viñedos son más bonitos y más caros, y en vendimia se llenan.

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